Colisiones por alcance en accidentes de tráfico

Colisiones por alcance en accidentes de tráfico

La colisión por alcance es una de las formas más habituales en las que se producen los accidentes de tráfico. Descubre en qué consiste y cuáles son sus consecuencias.

¿Qué es una colisión por alcance en un accidente de tráfico?

Se considera producida una colisión por alcance cuando un vehículo golpea con su parte delantera la parte trasera de otro vehículo.

Las colisiones por alcance pueden darse, por ejemplo, en casos en los que hay un coche parado en un semáforo o una rotonda, y el vehículo que viene detrás se da cuenta tarde de ello, impactando con el de delante.

Otro caso en el que pueden producirse estas colisiones es cuando el vehículo delantero frena de forma repentina y el de detrás no guarda la distancia de seguridad suficiente para reaccionar a tiempo.

En caso de colisión por alcance, ¿quién es el responsable?

Aunque hay que analizar cada caso por si se diera alguna circunstancia particular, en la mayoría de los casos el responsable es el conductor del vehículo trasero.

Hay que tener en cuenta que aun en el caso de que el conductor de delante frene de forma brusca, el conductor de atrás debe mantener la distancia de seguridad, en los términos definidos por el artículo 22.2 de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial.

El anterior precepto establece la obligatoriedad de mantener una distancia con el vehículo delantero que permita detenerse en caso de frenada brusca sin colisionar con él, para lo que habrá que tener en cuenta especialmente la velocidad y condiciones de adherencia y frenado.

No obstante, según las circunstancias del caso, puede haber una concurrencia de culpas (es decir, que ambos conductores sean responsables en cierta medida) e incluso ser responsable el conductor del vehículo delantero.

¿Qué indemnización corresponde en caso de colisión?

Si se produce una colisión en un accidente de tráfico, el responsable debe indemnizar a la víctima por todos aquellos daños personales y patrimoniales que le haya producido el siniestro.

Para calcular la indemnización se tendrán en cuenta términos establecidos en:

Entre los daños personales que suelen sufrir las víctimas de las colisiones habitualmente se encuentran los latigazos cervicales, si bien pueden producirse otros muchos, como golpes en la cara por el impacto contra el volante.

En relación a los daños materiales, lo más frecuente es que se deba indemnizar la reparación del vehículo de la víctima, aunque esta puede experimentar otros perjuicios patrimoniales como la ruptura de gafas, entre otros.

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